El día que Chapecó fue más verde y blanca que nunca

Ver caminar al portero Jackson Follmann con su prótesis, a Alan Ruschel con la movilidad recuperada, a Hélio Zampier Neto lleno de fuerza y al periodista Rafael Henzel, con voz enérgica, era suficiente para pagar la boleta de quienes colmaron el Arena Condá para el primer duelo de la Recopa entre Chapecoense y Atlético Nacional. Pero había que jugar el partido.

Ellos, los cuatro sobrevivientes brasileños del accidente aéreo del 28 de noviembre de 2016 que cobró 71 vidas, llenaron de emoción el estadio con su presencia antes de que salieran los 22 jugadores, entrelazados, al campo de juego.

“No esperen a que un avión se caiga para decir te quiero, para pedir perdón, para dar un abrazo, para dar un beso”, dijo Neto, mientras la mayoría de aficionados rompía en llanto.

Tras ese momento, y durante la salida de ambos equipos, el grito de “Chape, Nacional, Chape, Nacional…”, se tomó al unísono las tribunas para alentar a dos conjuntos unidos por la tragedia.

Empezaron las acciones y Chapecoense salió a buscar el juego con un ímpetu especial, tal vez, ese que les generó su técnico Vagner Mancini al decir en la previa que el mejor homenaje que le podían hacer a los jugadores fallecidos era dedicarles este título.

Nacional, que disputa uno de los dos campeonatos que le falta en el continente (el otro es la Copa Suramericana), mostró que su intención era la de manejar el balón, pero se equivocó en la entrega y eso lo aprovechó el conjunto local.

Al minuto 22 llegó el punto de inflexión del partido cuando Daniel Bocanegra rechazó un remate en el área con una discutida mano. El árbitro cobró penalti y Reinaldo lo convirtió en gol.

De esa manera, Nacional ajustaba seis partidos seguidos recibiendo tantos, situación que tendrá que corregir el técnico Reinaldo Rueda.

En la segunda parte, el club antioqueño reaccionó y salió convencido de que podía alcanzar el empate, el cual llegó al minuto 57 en una jugada mágica de Macnelly Torres, que enganchó de taco a su marcador y sacó un potente remate fuera del área, imposible para el portero Moraes.

Ese tanto puso a celebrar de nuevo a todo el estadio, porque el primer gol de Chapecoense lo festejaron también los hinchas antioqueños, mientras que los brasileños aplaudieron el tanto del diez barranquillero.

Las opciones de Nacional de conseguir su título número 26 revivieron, pese a que en esta final no decide el gol visitante en caso de paridad de la serie.

De otro lado, Chapecoense no quería desperdiciar la oportunidad de superar al que ellos consideran el campeón del respeto y la solidaridad. No renunciaron a atacar y a los 71 minutos, en un tiro de esquina, Luiz Octávio se elevó como si lo estuvieran alzando los ángeles de sus compañeros caídos y anotó el 2-1 definitivo en el marcador.

El 10 de mayo será la vuelta, de nuevo el club brasileño emprenderá un nostálgico viaje en avión a Medellín, sin olvidar lo que les sucedió a sus antecesores y con la convicción de que ante un hermano de vida, como Nacional pueden alzar la Recopa.

El Atanasio se vestirá de verde y blanco, tal como lo fue ayer el Arena Condá y toda Chapecó, esta vez para respaldar una remontada de su equipo y también para aplaudir a un gallardo Chape.

Artículo e imagen tomados de El Colombiano http://www.elcolombiano.com/deportes/atletico-nacional/el-dia-que-chapeco-fue-mas-verde-y-blanca-que-nunca-EB6276327