La sonrisa de Cristian Zapata

El defensor de la selección regresa después de nueve meses. Una lesión en la Copa América le costó alejarse de las canchas por largo tiempo.

Transcurría el minuto 84 del segundo juego de Colombia en la fase de grupos de la Copa América Centenario. Los dirigidos por José Pékerman derrotaban 2-1 a Paraguay, en el estadio Rose Bowl de Pasadena. Este resultado significaba la clasificación a la siguiente ronda. No obstante, la mala noticia era el golpe que había recibido el defensor Cristian Zapata, quien no pudo terminar el partido debido al dolor en el tobillo izquierdo y tuvo que ser sustituido por Yerry Mina.

Inicialmente el diagnóstico del cuerpo médico de la selección fue que no sería algo de gravedad, pero sería necesario reposo. Así que se le dio descanso al defensor vallecaucano para el juego ante Costa Rica. Sin embargo, por su compromiso con la selección, se infiltró para poder jugar de titular los otros tres partidos de Colombia en este torneo continental: en los cuartos de final, ante Perú; en la semifinal, ante Chile, y en el partido por el tercer puesto, ante Estados Unidos.

Pero el tiempo pasaba y el dolor no se iba. Así que el 11 de julio del año pasado el Milan lo envió a Ámsterdam, Holanda, para que lo revisara  el doctor Niek Van Dijk, quien concluyó que Cristian sufría una lesión en el ligamento capsular en el tobillo izquierdo y debía ser intervenido quirúrgicamente. “El jugar esos partidos en la Copa Centenario, estando lesionado, fue lo que le complicó más las cosas”, asegura José Zapata, el papá del defensor central, quien estuvo acompañando a su hijo en el proceso de recuperación.

Lo que para el médico de la selección fue “nada grave”, resultó ser un martirio para Cristian. Su tobillo tuvo que ser prácticamente reconstruido y eso hizo que lo que inicialmente daba para unas seis semanas fuera de las canchas, terminara alargándose a siete meses.

Por las mañanas y por las tardes tenía que ir a fisioterapias. La rutina de levantarse  a entrenar con sus compañeros pasó a ser algo utópico. Por más que su familia intentó rodearlo y sus padres viajaron a Milán a estar con él, hubo momentos de lágrimas y frustración. “Para un futbolista es muy complicado cuando no puede jugar. Nosotros hacíamos todo por darle amor y mantenerlo distraído. Le poníamos pañitos de agua tibia con agua de caléndula y sábila, eso le sirvió un montón para que se desinflamara”, recuerda su papá.

Giselle Paulina, la hija de Cristian, fue otra de las grandes motivaciones para él. Aunque está pasando por un proceso de separación con su esposa Delfi Renata Obregón, Cristian siempre estuvo muy pendiente de ellas y el tiempo que usualmente el futbolista le dedica a su trabajo, lo invirtió en estar cerca de sus seres más queridos.

El llanto y el lamento pasaron, pues poco a poco Cristian comenzó a recuperar la movilidad y se empezó a sentir cómodo en las sesiones de fisioterapia. Luego regresó la rutina de ir a los entrenamientos junto a sus compañeros y ahí Carlos Bacca fue fundamental. “Intenté estar día a día con él, pendiente. Afortunadamente es una persona muy fuerte mentalmente y eso le ayudó mucho para trabajar día a día para recuperar la titular y ahora poder regresar a la selección”, asegura el delantero del Milan y del equipo nacional, quien añade que “fue un momento difícil para ‘Zapa’, porque después de muchos años de estar en todas las convocatorias, en los partidos, en el Mundial, en las Copas América, no estar le fue difícil. Ahora está con nosotros y con su experiencia nos aportará bastante”.

El técnico Vincenzo Montella volvió a confiar en él y José Pékerman también. Seguramente el vallecaucano de 30 años será titular en el juego de este jueves ante Bolivia, en la eliminatorias hacia el Mundial de Rusia 2018. “Él ahorita volvió a respirar después de tanto sufrimiento. Ahora sólo sonríe y disfruta del momento”, le dijo a El Espectador José Zapata, el orgulloso padre de Cristian, que este miércoles viajará desde Cali a Barranquilla para poder ir al estadio este jueves.

“Para todos los que amamos este deporte, ser llamados para la selección es la mayor satisfacción que hay. Vine aquí a trabajar y a ganar la titular. Yo aquí doy el 200 por ciento”, destacó un emocionado Zapata, que confía en que a Bolivia se le puede ganar. “Es un rival difícil y complicado, pero nosotros no podemos dejar escapar estos tres puntos”.

Artículo e imagen tomados de El Espectador http://www.elespectador.com/deportes/futbol-internacional/la-sonrisa-de-cristian-zapata-articulo-685655