Historias de vida

Pintando el día a día

 

“Yo le agradezco primero a Dios, a ésta y a todas las administraciones de la Fábrica de Licores de Antioquia que me han ayudado a seguir en mi proceso” afirma Fernando Arturo Osorio Girón, refiriéndose a su problema con el alcoholismo y posterior recuperación.

Fernando es empleado de la Fábrica desde el año 1987, donde ha tenido la oportunidad de laborar en varios procesos de producción, allí adquirió gran experiencia, la que brinda a la FLA desde entonces y agradecido siempre por los beneficios laborales y personales que le da la entidad.

Beneficios personales como ir dejando el exceso de alcohol de su vida a un lado, para centrarse en su actual pasión: La Pintura.

30 años lleva Fernando con la FLA, hace 23 eligió la pintura como mecanismo de distracción, además, para dar rienda suelta a su imaginación. Dibujar se convirtió en su habilidad.

Su pasión por la pintura la obtuvo en un centro rehabilitación que le ofreció la Fábrica de Licores de Antioquia, allí conoció un afamado pintor que vio en él su pasión y talento, invitándolo a ser parte de un selecto grupo de estudiantes en la academia Débora Arango, logrando ser de los primeros alumnos que tuvo ésta Escuela Superior Tecnológica en el campo de las áreas plásticas, que hace 23 años funcionaba en la Casa de la Cultura de Envigado.

Pero su pasión continuó con los años y gracias a los beneficios otorgados por la FLA recibió clases de marquetería, encuadernación y cocina en Comfama.

Osorio asegura que de no ser por el apoyo que le dio la entidad y su familia, conformada por una hermana, su sobrina y su hija, a las cuales asegura debe una vida, no hubiera tomado el timón para emprender la recuperación del alcoholismo que lo agobiaba, y afirma que de no ser por el motor de su corazón, su hija, no hubiera conocido su pasión: la pintura.

También afirma: “Yo valoro y le agradezco al grupo de apoyo de la UPB, al psiquiatra Ramón Acevedo, la Dra. María Clara Vélez y al grupo de compañeros por su ayuda”.

Hoy Osorio continúa en proceso, no quiere recaer en el alcoholismo, son decenas de terapias y medicamentos que hacen su nueva ruta.

Él sigue trazando líneas y paisajes ideales, que desde sus cuadros quiere convertir en realidad, con su habilidad, quiere pintarle a su hija el mundo que sueña y con voz de esperanza y deseo afirma: “Para mi ella es más que la medicación del día a día”.