Nota a Gustavo


El familiar, el padre, el esposo, el valiente Gustavo. Un luchador, impulsado por el amor de su esposa Cristina, su compañera de aventuras, y de sus hijos, Jose el mayor y Pedro el menor. Ellos son el resultado del amor. Hoy son hombres responsables como papá y dulces como mamá, la tarea quedó bien hecha. Un ser que forjó el camino de su familia con amor infinito, uno que perdurará en el corazón de los suyos, por siempre.


El compañero: un hombre intachable y ejemplar, que hizo de la Fábrica su proyecto de vida. Un excelente profesional, líder y compañero, organizado en sus ideas e impecable en sus actos, inspirador para quienes lo conocimos, por su gran carácter, su nobleza y su vocación de enseñar.

Para muchos de sus compañeros, de tantos años, la palabra que lo describía no era amigo, era hermano. Y ante los ojos de algunos de los colegas más jóvenes, fue visto con cariño paternal. Su legado será ejemplo a seguir porque, sin duda, Gustavo marcó la vida de todos quiénes hicimos equipo con él.


Gustavo el que río, amó y cumplió sus sueños: un excelente contador de historias, de sus anécdotas escolares ignacianas y su paso por el alma mater. Disfrutaba lo sencillo de la vida y la tranquilidad que le hacía sentir el campo, en su finca: su lugar favorito
Amaba la música desde los Beatles con Lennon y Mccartney hasta la lírica de las composiciones de Paul.


Gustavo, un ser humano integral que dejó huellas imborrables: hombre decente, respetuoso, serio, irreverente, con humor fino y mordaz, muy sabio y organizado.


Gustavo siempre en nuestras mentes y corazones: ahora que él está en un lugar mejor, al lado de Dios, tranquilo y por fuera del dolor. No lo recordemos en blanco y negro, aprendamos del ejemplo que nos deja un ser que luchó sin descanso por sus sueños, los de su familia y los de la empresa.


Sus enseñanzas quedarán para siempre, pues en definitiva, Gustavo quiere que desde la esperanza veamos la vida de colores y eso lo demostró durante toda su vida, por ejemplo, firmando siempre con lapicero azul.


Gracias Gustavo por enseñarnos tanto a tantos. Hasta siempre en nuestras memorias y corazones. La luz de Dios te acompañe siempre.