Medellín busca recuperar el 25 % de los residuos sólidos

Si los ciudadanos fueran conscientes de que 90 % de todo lo que arrojan a la basura es aprovechable, posiblemente serían más exitosas las campañas que invitan a separar en la fuente, es decir, en sus casas empacarían en bolsas distintas lo útil y lo que, definitivamente, no es aprovechable, porque no permite su reutilización o recuperación.

En este momento, Medellín genera entre 1.800 y 2.000 toneladas diarias de basura (entre 657.000 y 730.000 anuales, según la Secretaría del Medio Ambiente), pero su porcentaje de recuperación -lo que recicla- apenas es del 18.7%, una cifra que la Alcaldía quiere elevar al 25 % con dos estrategias: educación ciudadana y dignificación de los recicladores.

Sin embargo, la capital antioqueña (con 2’464.000 habitantes, según proyecciones del Dane a 2017) se ajusta a la media nacional que, para el Ministerio del Medio Ambiente, es de 17 % de recuperación. Bogotá, con una población de 8’081.000 habitantes (Dane, 2017), genera 6.308 toneladas por día; y el total del país es de 27.000 toneladas, como si se juntaran en un solo lugar 5.400 elefantes a un peso promedio de 5 toneladas.

Pero la idea es bajar ese tonelaje ya que “la ciudad más limpia es la que menos ensucia”, según Jorge Mario Ramírez, jefe del área de Servicios de Aseo de Emvarias, entidad que realiza la operación de recolección y transporte de los desechos hasta el relleno sanitario La Pradera, en el municipio de Donmatías, subregión Norte.

La idea de la Secretaría del Medio Ambiente es bajar la carga de material que va al relleno e intentar alargar su vida útil, que va hasta el 2028. Esto espera lograrlo con la ampliación del vaso receptor de basura, llamado Altair, (que recibe 87.000 toneladas al mes, 60.000 de Medellín y el resto proveniente de otros 20 municipios de Antioquia) y reduciendo la carga que se deposita allí.

Cadena de valor

Santiago Sepúlveda, líder de Residuos de la Secretaría del Medio Ambiente, sostiene que su dependencia adelanta el Plan de Gestión Integral de los Residuos Sólidos -Pgirs-, que articula los aspectos educativo, social y de sanciones.

“Trabajamos con las organizaciones de recicladores, a las cuales les hacemos acompañamiento y fortalecimiento, pues los identificamos como población vulnerable, les dignificamos la labor y les reconocemos el valor de su actividad”, explica Sepúlveda.

La esencia del Plan parte de convertir al reciclador en empresario. Así, si este se profesionaliza, se constituyen más empresas de reciclaje y se genera empleo. A más recicladores, más material se recuperará y menos desechos se llevarán al relleno.

En la ciudad, según la Secretaría del Medio Ambiente, hay cerca de 3.000 recicladores, gran parte de ellos habitantes de calle a los que, por esta condición, pocas personas les valoran su labor.

Por eso, Yesid Ramírez, desde la Subsecretaría de Gestión Ambiental, lidera el programa Empresarios del Aprovechamiento, que consiste en capacitar a los recicladores y garantizarles acceso a derechos laborales, como cotización a pensión, salud y demás aspectos de seguridad social. El fin es que vean que la actividad es rentable y se profesionalicen.

“La Alcaldía, en 2007, puso en marcha el Acuerdo 46, que establece la política pública para el fomento de la recuperación de residuos sólidos, con un enfoque productivo, de inclusión social, visibilización y dignificación de los recuperadores”, señala Ramírez.

En el momento, un grupo de seis profesionales, en aulas del ITM (Instituto Tecnológico Metropolitano), les dicta clases a más de 1.240 recicladores de 32 organizaciones que la Alcaldía tiene identificadas y certificadas por la seriedad con la que laboran.

Ya hay 252 recicladores capacitados en normas de competencia laboral a través del Servicio Nacional de Aprendizaje -Sena- que recibieron instrucción en recolección de residuos sólidos reciclables.

Es decir, se les enseñó a diferenciar bien los tipos de material útil para reciclar, saber cómo empacarlo, separarlo y aprender a desechar lo que no tiene valor comercial. Antes, los recicladores solo recogían el material y le revendían en empresas informales. Ya se les considera agentes importantes de una cadena de valor y se dimension ó su aporte al medio ambiente.

Enfoque más humano

Lo anterior, el proceso de dignificar al recilador, se refleja en testimonios de vida como el de Érika Quintero, de 35 años y madre cabeza de hogar con tres hijos, residente en el barrio La Milagrosa, quien vive del reciclaje y lo ve como un oficio digno.

“Mi hijo mayor tiene 17 años y le digo que mi trabajo es tan respetable como cualquiera, que se sienta orgulloso de mí”, dice Érika, que pertenece hace ocho años a la cooperativa Cornambiente (comuna 9) junto a 60 compañeros más. Ella asegura que en esta empresa su labor cobró una dimensión más formal, que se refleja en mejores ingresos y seguridad social.

El líder de esta cooperativa, Carlos Andrés Valencia, afirma que su grupo recupera 30 toneladas semanales.

“La actividad de reciclar es difícil, porque este material no es estable en el precio, el plástico está a menos de la mitad, porque entra uno de Venezuela mucho más barato”, afirma.

Pero para darle más seguridad a su actividad, que no dependa de los vaivenes del mercado, se crearon el Decreto 1077 de 2015 y la Resolución 720 de 2015, de la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico, que establece pagos a los recuperadores con dineros recaudados en las cuentas de servicios públicos. Es una cuota que les llega fija. En su aplicación, ya Emvarias Grupo EPM hizo el primer pago a favor de 700 familias por su contribución al aprovechamiento. Los aportes se hicieron a través de las cooperativas Arreciclar ($32’711.604) y Recimed ($35’544.591), que por mes están captando 207 toneladas de residuos para reciclaje, material que deja de ir a La Pradera.

Otros modelos

El concejal Simón Molina, que lidera una comisión de vigilancia al Pgirs, exige aprender del modelo de Holanda.

Allí, 80 % de los residuos sólidos son aprovechados como materias primas para la industria, 18 % va a plantas de incineración y solo se lleva 2 % a los rellenos; además, se aplica la política de reducir el consumo, reciclar y reutilizar.

En Suecia hay fábricas donde 66 % de su energía se genera con desechos. Según el centro de estudios Waste to Energy, Dinamarca y Suecia son los países que más aprovechan los residuos sólidos, con 55 % y 50 %, respectivamente.

Una operación milimétrica

Medellín tiene como ventaja contar con una empresa de alta eficiencia en el transporte de los residuos, en una operación coordinada y que abarca todos los sectores.

Para la recolección de la basura, Emvarias tiene dividida la ciudad en 7 zonas y a cada una va dos veces por semana, excepto a la 7 (el Centro), que se atiende a diario por ser donde más residuos se generan.

Para su recolección cuenta con 119 vehículos compactadores, 6 barredoras y 3 minicargadores. En los barrios de difícil acceso se contrata a las juntas comunales, que recogen la basura casa por casa, la suben a volquetas y la llevan a lugares intermedios para que los compactadores los recojan.

Lo recolectado se lleva al relleno o parque ambiental La Pradera, en un recorrido de 80 kilómetros -ida y regreso- que genera congestión en la movilidad y contaminación.

Jorge Mario Ramírez, líder del Área de Servicios de Aseo de Emvarias, aclara que 60 % de los camiones de la entidad son a gas y el resto a Diesel. Admite que llevar menos material a La Pradera significa más material aprovechado, menos saturación del relleno y menos vehículos transportando la carga.

“En la pasada Feria de las Flores y durante la visita del Papa iniciamos un piloto en el que detrás de los vehículos compactadores iban volquetas para arrojar en ellas las bolsas con reciclaje, que no fueron al relleno sino a los centros de acopio Barrio Colombia y barrio Jesús Nazareno”, señala. Aún se evalúa cómo fue el impacto. Si funciona como se espera, la ciudad podrá registrar un porcentaje más alto de recuperación de los residuos.

En Emvarias son 1.500 personas: mientras unas se encargan de la recolección y traslado de los residuos, 989 trabajan como escobitas, se dedican a barrer las calles.

“El material recuperable de las calles es menos del 5 % del total”, precisa. Este se recupera porque los escobitas sí distribuyen en bolsas distintas lo que sirve y lo inservible. En el Pgirs, en el último año la ciudad ha invertido $10.446 millones

Luis Aníbal Sepúlveda, director ejecutivo de la seccional Noroccidente de Acodal -Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental-, que organiza el evento Expo Residuos, reconoce el progreso en la recuperación, pero señala que el proceso va lento y debería estar más articulado en todo el Valle de Aburrá, “porque cada municipio ha hecho la gestión a su manera y es hora de pensar como una región”.

Extraído de: http://www.elcolombiano.com/antioquia/medellin-busca-recuperar-el-25-de-los-residuos-solidos-HC7664687