Se acabó la guachafita con las palomas de Medellín

Restricción en la venta de maíz para palomas en el Parque de Bolívar es para los venteros, los ciudadanos aún pueden alimentar a las aves por su cuenta, pero hay que tener cuidado porque se puede perjudicar la salud de estos animales. FOTO Manuel Saldarriaga

Los niños corren detrás de las palomas. Entretanto, una señora refunfuña porque le ahuyentan sus compañeras, a las que les ha llevado restos de comida en una coca plástica. El párroco adentro de la Catedral Basílica de Medellín se queja porque las aves dañan el edificio. Gestores de Es

pacio Público recorren vigilantes el Parque de Bolívar.

Desde hace dos semanas a los vendedores informales de las afueras del templo les informaron que no podían seguir vendiendo maíz para las palomas. Ellos afirman que están perjudicando a las aves, que se estarían muriendo de hambre.

“Les pedimos entonces a las autoridades que tomen medidas para que las palomas no se mueran de hambre”, expresó Mauricio Cardona, vendedor de la zona.

La Alcaldía de Medellín adelanta un proyecto a mediano plazo que contempla, entre otros temas, controlar el número de estas aves en la ciudad y mejorar la dieta de estos animales.

Quejas de la Catedral

La mayor preocupación para el padre Bernando Restrepo Montoya, párroco de la Catedral, es que el excremento de las aves y sus nidos dentro del templo, no permiten preservar adecuadamente esta edificación, considerada un bien patrimonio de interés cultural para la Nación.

“Se están convirtiendo, entre comillas, en una plaga que poco a poco va aumentando sin control de natalidad”, afirmó el padre Restrepo.

La queja, que según el sacerdote es respaldada por los fieles y por varios vecinos del Parque de Bolívar, fue transmitida a la subsecretaría de Espacio Público, que confirmó que por un llamado de la Catedral intervino en la zona.

“Dentro la regulación que nos corresponde, nos fijamos que los vendedores no tienen autorización para vender maíz, sino dulces, mecato, y otros productos. Por eso empezamos la sensibilización para decirles que no pueden vender ese alimento”, explicó Irene Rodríguez, subsecretaria de Espacio Público.

Aclaró que no se trata de una prohibición para la ciudadanía, porque ni es competencia del despacho, ni el maíz es dañino para las palomas, por lo cual los ciudadanos pueden comprar el producto en otros establecimientos y alimentar a la aves en el parque.

Efraín García es un recurrente visitante del lugar que considera que aunque las palomas sí ensucian la iglesia, le parecen exageradas las quejas del sacerdote. “No creo que sea para tanto, y de todas maneras la gente sigue tirándoles comida, por eso no creo que las palomas se vayan, son muchísimas”, dijo.

Dieta de las palomas

Mauricio Cardona es testigo a diario de cómo muchas personas les echan sobras de comida a las palomas. Fríjoles, sopas, arroz en mal estado que termina afectando la salud de las aves.

“Quizás lo hacen por bondad, pero terminan perjudicándolas. Da tristeza porque el maíz que vendíamos nos les hace daño, pero ahora les toca comer cualquier cosa”, apuntó Cardona.

La Secretaría del Medio Ambiente también comenzó a hacer presencia en el parque, para explicarle a la gente algunas características de las palomas que al parecer desconocían.

“Hay que explicar que no todos los alimentos que consumimos son buenos para ellas, porque muchos creen estar ayudando, cuando están enfermando a las aves y atrayendo plagas que dañan el lugar”, manifestó Gloria Piedrahita, zootecnista de la Secretaría de Medio Ambiente.

Explicó que las palomas tienen requerimientos nutricionales adicionales al carbohidrato que les aporta el maíz, como vitaminas, proteínas y minerales, y al ser animales asilvestrados se rebuscan su propia dieta.

“Comen plantas, insectos y hasta arenilla o piedrecitas para mantener la tonicidad de su buche. El hecho de que no se les suministre maíz no quiere decir que se vayan a morir de hambre”, aseveró Piedrahita.

Control de población

La Alcaldía viene desarrollando en los últimos meses un programa en 68 parques de Medellín. Dentro de los objetivos de la estrategia se encuentran: la caracterización de las palomas, un estimativo poblacional, la ubicación geográfica, y hacer un diagnóstico para evaluar su estado.

En la ciudad habría más de 7.800 palomas, y la estrategia de la Secretaría de Medio Ambiente también contempla planes para frenar el crecimiento desmedido del número de estas aves.

“La idea no es matarlas, sino controlarlas poblacionalmente de otras maneras: sustitución de huevos, limpieza de los palomares, retiro de los huevos o incluir un aditivo en el alimento que funcione como anticonceptivo, son algunas de las ideas”, afirmó Piedrahita.

El parque de Belén, el de la Floresta y la plazuela de San Ignacio son algunos de los lugares tradicionales en los cuales se está llevando a cabo este programa de la Alcaldía. Además, también se trabaja en quitar el estigma de insalubridad con el que se señala a estas aves.

“Como hay quienes las aman, hay quienes las odian y piensan que estar cerca de ellas es sinónimo de enfermedades, y eso no es así. A menos que padezcan una enfermedad zoonótica (que se transmite de animales a humanos) no pueden contagiarla”, precisó.

Aún no hay fechas establecidas para la ejecución de las estrategias, pero tras lo sucedido en el Parque de Bolívar, varios despachos de la Alcaldía reforzaron la sensibilización a la comunidad.

 

Extraído de: http://www.elcolombiano.com/antioquia/medidas-contra-palomas-del-parque-bolivar-en-medellin-HI7192889