Yeison López, un prodigio del levantamiento de pesas

Con 18 años, este chocoano formado en el Valle del Cauca es una de las promesas de la halterofilia en Colombia. El desplazamiento, la violencia y pobreza no le han impedido construir su sueño de ser medallista olímpico en el futuro. Esta es la historia del múltiple campeón mundial.

Por combates entre grupos armados al margen de la ley, más de 300 personas tuvieron que salir desplazadas de Istmina, Chocó, a mediados de 2010. Durante dos días, uno de los bandos retuvo a los pobladores. Les prohibió el acceso a las comunicaciones, los alimentos y la libre movilización. La situación generó temor e incertidumbre en la comunidad ante la posibilidad de un nuevo enfrentamiento en el que podrían perder lo poco que tenían, así que por esa razón los López huyeron. Yeison, con 11 años, acompañado por sus padres, Lucreciano y María Julia, viajaron en bus hasta Cali. Unos familiares los recibieron en el barrio Floralia, ubicado en la Comuna Seis de la ciudad. Y allí comenzaron su nueva vida.

La adaptación no fue sencilla, justamente el Floralia es catalogado como el barrio más violento de Cali, así que el ambiente no cambió del todo para ellos. No obstante, las ganas de progresar y de salir adelante fueron las que los impulsaron. Yeison ingresó a estudiar al Inem Jorge Isaacs, en donde comenzó a hacer deporte, mientras que sus papás buscaron empleo en diferentes labores.

Un episodio en especial fue el que lo motivó a soñar en grande y a querer apostar todo por salir adelante por medio del levantamiento de pesas. En un periódico de Cali, la portada de la sección deportiva era una gran foto de su primo Wílmer Torres, quien había ganado tres medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez. “Quiero ser como usted, ayúdeme”, le dijo Yeison a su primo, una vez regresó de esa competencia.

Y desde ese momento Wílmer apadrinó a Yeison, lo llevó al lugar en el que entrenaba y le comenzó a enseñar las bases técnicas que se deben tener para ser levantador de pesas. Claro que por sus compromisos deportivos no pudo estar tan cerca como quisiera del proceso de Yeison, así que fueron Jhon Rodríguez y Elvis Murillo, entrenadores formadores de la Liga del Valle, quienes se encargaron de pulir el talento de un joven que demostraba que si entrenaba y era responsable, podría llegar muy lejos.

“Cuando apenas llevaba dos meses de entrenamiento lo llevamos a unos Juegos Departamentales, y aunque nuestra idea era que fuera simplemente a coger cancha, terminó cuarto. Fue un resultado que no esperábamos, fue algo impresionante”, recuerda Jhon, que se lo presentó a Jaiber Manjarrés, actual seleccionador nacional y quien asegura que si Yeison sigue como va podría ser campeón olímpico en el futuro.

Manjarrés en ese momento dejó que Yeison siguiera con su proceso, pero de lejos lo vigilaba. Y con tan sólo 13 años, les ganó a todos en unos juegos intercolegiados. Luego, en otro torneo departamental, repitió la faena. En la Liga del Valle comenzó a hablarse del niño prodigio, claro que él no se comió ese cuento y siguió entrenando igual o más fuerte cada día.

La disciplina se la inculcó su padre y por eso no había excusas para no entrenar. En varias oportunidades le tocó caminar desde su casa, en el barrio Floralia, hasta las canchas Panamericanas, un recorrido de aproximadamente hora y media, a buen paso. “Y lo más destacado de todo es que no se quejó nunca, siempre lo hizo de buena gana y con alegría. Luego llegaron los apoyos y eso ha hecho que su proceso vaya por buen camino”, asegura Elvis Murillo.

Con 18 años, Yeison ha ido a cuatro Campeonatos Mundiales y siempre ha ganado oro. En el de menores, en Perú, se dio a conocer. Luego, en su primera participación en una gran cita a nivel juvenil, volvió a descrestar, esta vez rompiendo marcas y dejando claro que está para grandes cosas. Y este año volvió a repetir la gesta. Lo hizo el fin de semana en Tokio, en donde ganó tres medallas de oro en los 77 kilogramos, sacándole 18 kilos de ventaja al que terminó segundo. “El prodigio de las pesas”, dijeron medios especializados tras su actuación. Además de ostentar cuatro títulos mundiales, se ha impuesto en cuatro Panamericanos y suma 24 metales dorados.

Casualmente brilló en Tokio, ciudad en la que serán los Juegos Olímpicos en 2020 y en donde espera cumplir su primer sueño, el que le prometió a su primo Wílmer hace unos años: el oro olímpico. Pero aún falta, y eso lo tiene claro. Además, es consciente de que para ser grande, al trabajo diario, la disciplina y al talento hay que añadirle humildad. “No se puede subestimar a una persona que está abajo o viene detrás de ti, puede ser que te pase y llegue a ser mejor que tú”, asegura el chocoano de oro, que actualmente es apoyado por Indervalle y Coldeportes y gracias a eso ha podido mejorar sus condiciones de vida y ayudar a su familia.

Artículo e imagen tomados de El Tiempo http://www.elespectador.com/deportes/otros-deportes/yeison-lopez-un-prodigio-del-levantamiento-de-pesas-articulo-699255